En Indonesia, las bacterias ayudan a los productores de camarón a mejorar la bioseguridad

23 diciembre 2021

Hace más de una década, las enfermedades relacionadas con las bacterias comenzaron a surgir en Indonesia, causando pérdidas significativas de producción a la industria camaronera. Teguh Winarno y Kadi Mey Ismail tienen la misión de ayudar a los acuicultores locales a optimizar la bioseguridad e impulsar sus negocios acuícolas.

Aunque Forrest Gump llamase cariñosamente a los camarones “Frutos del Mar”, estos crustáceos tienen la capacidad de causar auténticas pesadillas a los acuicultores indonesios. "Se podría decir que los camarones son criaturas complicadas", comienza a explicar Kadi. Como Jefe de Producto de Acuicultura de De Heus en Indonesia, está en estrecho contacto con los acuicultores y está familiarizado con los problemas específicos que enfrentan los productores de camarón.

"Con peces como la tilapia y la panga, las principales áreas en las que nos enfocamos para aumentar la productividad son la alimentación de calidad y la gestión óptima del agua". En el caso del camarón, la genética y la susceptibilidad del animal a las enfermedades suponen componentes adicionales que pueden afectar a los resultados de un acuicultor, lo que convierte a la bioseguridad en una prioridad. "Si la calidad de los camarones es baja, el acuicultor no cosechará ningún beneficio", señala Kadi. "Los indonesios suelen decir esto sobre los productores de camarón: alta inversión, altas ganancias, pero también alto riesgo".

Con el enfoque puesto en el acompañamiento, Kadi y sus compañeros pueden ofrecer a sus clientes un soporte técnico a medida que les ayuda a fortalecer sus capacidades y alcanzar sus objetivos de productividad individuales. La colaboración con un laboratorio local juega un papel fundamental para conseguirlo, ya que de esta forma el equipo técnico de De Heus puede analizar la calidad del agua del estanque de cada cliente.

 

Todo se reduce a la calidad del agua

Una mala calidad del agua puede desencadenar el aumento de enfermedades virales y bacterianas, muchas de las cuales son altamente infecciosas y tienen un impacto en la mortalidad. Debido a que las granjas camaroneras generalmente se encuentran en áreas con alta densidad de producción acuícola, los brotes en una granja pueden tener serias consecuencias para toda una región.

Por otro lado, el comportamiento alimentario típico de los camarones tiene un gran impacto en la calidad del agua. Debido a que los camarones mordisquean lentamente el alimento de forma que los restos no consumidos terminan en el fondo del estanque. El nitrógeno, un ingrediente crucial que ayuda a lograr un buen crecimiento de los camarones, reacciona y se vuelve tóxico. A esto se suma que los excrementos de camarón contaminan aún más el agua.

"Los indonesios suelen decir esto sobre los productores de camarón: alta inversión, altas ganancias, pero también alto riesgo".

Además, los camaroneros dependen en gran medida del agua de mar. "Como parte del ciclo de cultivo, el agua se descarga de los estanques al océano, y el agua dulce se lleva de vuelta a los estanques tierra adentro", explica Kadi. "Es posible imaginar que esa agua contaminada del estanque puede afectar a la vida marina". Incluso es muy probable que los acuicultores contaminen las aguas de los demás debido a los diferentes ciclos. "El agua contaminada volverá a los estanques vecinos de otros productores de camarón".

 

Simbióticos: luchando contra la naturaleza con la naturaleza

Cuando se trata de mejorar la bioseguridad en el cultivo de camarón, la recomendación número uno de Kadi y su equipo es un tratamiento adicional basado en simbióticos, una sinergia entre prebióticos y probióticos. "El proceso de los simbióticos es triple", explica Teguh, especialista en camarones de De Heus y el cerebro detrás de la investigación en 2018 que condujo a un tipo de simbióticos apropiados para el mercado indonesio de camarones. "En primer lugar, las bacterias existentes en el agua se alimentan del salvado de arroz. Como resultado, las bacterias comenzarán a reproducirse. A continuación, las enzimas descomponen la proteína en el agua, lo que facilita la digestión de los camarones. Finalmente, las bacterias comen el material orgánico que de otra manera se hunde en el fondo del estanque. Lo que queda es un lodo orgánico respetuoso con el medio ambiente que es seguro para devolver el agua al océano. Los simbióticos pueden reemplazar el uso de productos químicos, lo cual es un gran paso para cuidar mejor el medio ambiente".

Los acuicultores que usan simbióticos ven una gran mejora general en su rendimiento. "Los resultados son significativos. Las tasas de infección pueden caer en un 70 por ciento, y a medida que mejora la calidad general de los camarones, las ganancias de los estanques pueden aumentar en un 20 por ciento", apunta Teguh.

Sin embargo, este no es un procedimiento estándar que todos los acuicultores puedan adoptar de inmediato. Algunos no tienen acceso al salvado de arroz específico requerido para el proceso de simbióticos, mientras que otros no pueden hacer las inversiones necesarias. "Está en nuestros planes poder proporcionar los simbióticos de nuestras propias instalaciones de producción para que podamos prestar un mejor servicio a nuestros clientes", destaca Teguh.

 

Encontrar rentabilidad en la sosteniblidad

A través de una colaboración intensiva, el equipo de De Heus desarrolla una estrecha relación con los acuicultores de toda Indonesia y puede apoyarlos en la optimización de la bioseguridad y el impulso de sus negocios con recursos disponibles localmente. En palabras de Teguh: "Lo que es importante para nosotros es que apoyamos a nuestros clientes en la búsqueda de rentabilidad en la sostenibilidad a través de la alimentación, pero también compartiendo conocimiento. Lo vemos más como una alianza a largo plazo, porque de esta forma es como podemos ayudarles a alcanzar sus objetivos y a hacer crecer su negocio". En resumidas cuentas, se trata de construir una relación en la que todos salgan ganando.

"¡Y así debe ser!" Kadi agrega con convicción. "Una mejor calidad del agua equivale a una mejor calidad del producto. Y eso significa mayores ganancias, no solo para nuestros clientes, sino en toda la cadena de valor del camarón en Indonesia".

Camarón vannamei

Con una superficie formada por un 60 - 70 % de agua, un clima tropical que permite aguas cálidas durante todo el año y una línea costera que parece infinita, Indonesia ofrece un entorno ideal para el cultivo del camarón vannamei. De Heus trabaja con acuicultores ubicados principalmente en la isla de Java, el sur y el centro de la isla de Sulawesi, el sur y el oeste de Kalimantan y Bali.  Si buscas estas localizaciones en Google Maps, verás algunas partes de sus costas salpicadas de granjas camaroneras.


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