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¿Qué factores clave nos permiten sacar más provecho al ordeño robotizado?

- Este artículo ha sido originalmente publicado en la revista Vacuno de Élite (#19 Leche). En él, Ramiro Fernández Vuelta, jefe de producto de rumiantes de leche en De Heus, escribe sobre la importancia de una solución nutricional adaptada para los robots de ordeño y cómo la alimentación y otros factores influyen en la productividad de las explotaciones con sistema de ordeño automático.

Todas las cábalas vaticinaban que en el año 2025 el 25% de las vacas se ordeñarían con sistemas robotizados, y todo apunta a que estas predicciones no van a equivocarse. En los últimos años asistimos a una vertiginosa expansión de los robots de ordeño, un hecho que ha transformado el panorama de las explotaciones y su futuro.  La búsqueda de estilos de vida más flexibles, la falta de mano de obra cualificada, la posibilidad de optar por sistemas que aporten más libertad y menos estrés a los animales, unido a la necesidad de incrementar eficiencia, son las bases sobre las que se sustenta este crecimiento. 

Pero, ¿qué factores debemos tener en cuenta para que la inversión de un AMS sea realmente rentable?

La instalación de un robot comprende un cambio profundo en la explotación: supone introducir una herramienta que nos brinda un caudal de datos que, si somos capaces de interpretar de manera correcta, nos permitirán tomar decisiones acertadas de acuerdo con los objetivos fijados.

Amortizar la inversión realizada en un robot de ordeño implica obtener producciones diarias elevadas, sin comprometer la salud de los animales. Ordeñar más de 1.000.000 kilos/año con un sistema de ordeño automático (AMS) es absolutamente posible, pero para ello debemos tener en cuenta dos factores fundamentales para la gestión de explotaciones: el manejo y la alimentación.

En lo que nos compete a nosotros, la gestión de la nutrición y la formulación de la ración de carro (PMR) y del concentrado del robot, debe permitir al animal expresar todo su potencial genético, incrementando su eficiencia productiva y garantizando una buena salud que mantenga la rutina voluntaria de ordeño y alimentación en el robot. Esta rutina y el diseño de la ración son dos claves en este tipo de granjas.

Pautas que incentiven el ordeño voluntario

La rutina voluntaria, razón de ser del ordeño robotizado, se mide en dos factores: la Frecuencia de Ordeño (Número de ordeños/vaca/día) y la Cantidad de leche por ordeño, ambos determinan la cantidad de leche por robot y día y deberían ir de la mano. El máximo retorno a la inversión de un robot de ordeño se consigue cuando las vacas logran adaptar su rutina diaria acudiendo al robot prácticamente sin intervención del hombre. Sin embargo, diversos estudios demuestran que entre el 4 y el 25% de las vacas son empujadas al robot para ser ordeñadas. Esto constituye una ineficiencia que tiene un impacto importante a nivel costes de mano de obra, pérdida de producción de leche y de bienestar en las vacas.

Las interacciones entre la actividad, el comportamiento de los animales, la alimentación, la ingesta, la salud y la producción de leche son complejas y se vuelven aún más complejas en el ordeño voluntario.

La tarea de los técnicos de De Heus es averiguar qué aspecto está limitando la maximización del rendimiento del robot y definir una estrategia correctiva. Optimizar el ordeño voluntario es el gran objetivo del día a día y para ello debemos tener en cuenta múltiples factores:

  • El % de ocupación del robot (densidad de animales).
  • Jerarquizaciones y comportamiento.
  • El nivel de producción.
  • El estado de lactación.
  • El confort de los animales.
  • La palatabilidad del pienso en el robot.
  • La configuración de ajustes del robot.
  • El diseño de la ración PMR (Partial Mix Ration).

Apostar por dietas eficientes

El objetivo de los programas de alimentación en sistemas PMR es diseñar raciones al mínimo costo que cubran los requerimientos nutricionales de cada animal, optimizando la producción de leche y la salud de los animales.

En los sistemas TMR (Total Mix Ration) tradicionales, las raciones cubren los requerimientos nutricionales de los animales en función del tipo de animal promedio para el que se diseñe la ración. Sin embargo, esta ración puede no ser adecuada para otros animales dentro del grupo, fundamentalmente debido al momento de lactación en el que se encuentre, nivel de producción etc. Esta es otra clara ventaja de la alimentación en sistemas robotizados PMR, en donde una parte del alimento se suministra en la ración base y la otra a través de las escalas de suministro del pienso en el robot, permitiendo así acercarnos más a los requerimientos nutricionales de cada animal.

Para estimular una alta producción de leche es necesaria una ración de alta calidad que incentive el número de visitas al robot. Las raciones PMR con una alta densidad de energía en la ración base se correlacionan con una mayor cantidad de vacas menos activas y, en consecuencia, un menor número de visitas al robot. Cambios bruscos en el % de humedad en la dieta base, tamaño de picado y escaso número de veces que es arrimada la ración, afectarán negativamente el número de visitas al robot.

Además, la cantidad y calidad de los forrajes que componen la ración de pesebre es otro de los factores a tener muy en cuenta a la hora de diseñar raciones PMR. Normalmente, las vacas con menos actividad suelen ser animales avanzados en la lactación que cubren sus requerimientos nutricionales mayoritariamente con la ración base y, como consecuencia, presentan menor interés por entrar al robot para consumir concentrado.

¿Qué factores hay que controlar durante este periodo clave?

  • Correcta transición del período pre al postparto.
  • Producción al pico de leche para multíparas y primíparas.
  • Días en lactación al pico de leche en ambos grupos.
  • Configuración de la tabla de suplementación de concentrado para cada grupo.
  • Número de ordeños por grupo y días en lactación.
  • Condición corporal de los animales en este período, modulación de la curva de lactación.

Es crucial cuidar la palatabilidad del pienso que suministramos en el robot. Numerosos trabajos de investigación coinciden en que, sin el incentivo del suministro de concentrado en el robot, la frecuencia de ordeño será baja y variable. Las vacas entran en el robot para consumir pienso, no para ordeñarse. Por ello, es necesario incentivar a los animales para que acudan al robot de forma voluntaria con un concentrado bien formulado y que incorpore en su composición una selección de ingredientes con alta palatabilidad, siempre en pellets con máxima durabilidad. Está demostrado que productos en harina o multipartícula provocan que la asistencia al robot disminuya significativamente. Lo mismo ocurre con la presencia de finos en los productos, que generan rechazos y, como consecuencia, un descenso en el consumo de pienso y el número de entradas al robot.

Otro elemento fundamental es el diseño de las tablas de alimentación en el robot, con la que determinaremos el consumo por animal de la manera más eficiente en relación a su producción y a los DEL. La suplementación de pienso en el robot se realiza inicialmente en función de los DEL hasta un día prefijado, cercano al pico de producción. A partir de ahí, se suplementa según el nivel de producción. El cálculo de un sistema de alimentación PMR debe garantizar la cobertura total de requerimientos durante todo el período de lactación, sobre todo durante el pico de lactación.

Es un punto de especial atención porque no todas las vacas llegan al pico en el mismo momento y tampoco con la cantidad de leche esperada, por lo que hay que prestar especial atención al diseño de la tabla de suplementación para evitar desfases que provocarían caídas en la producción, menor persistencia de la curva de producción o pérdidas en la condición corporal. 

Conclusión

El incremento continuo de granjas con ordeño robotizado implica trabajar con sistemas de alimentación más complejos, pero nutricionalmente más eficientes. El cambio de un sistema de ordeño en sala no solo implica un cambio en la manera en la que los animales se ordeñan, sino también en la forma en que se alimentan y se comportan.

Cuando existen problemas en granjas con robot, a menudo se suelen relacionar directamente con la nutrición, pero debemos tener en cuenta que dichos problemas pueden ser resultado de diversos factores que merecen un análisis más profundo. En muchos casos, el análisis demuestra que algunos ajustes del robot fueron fijados tiempo atrás para situaciones distintas de la granja y deberían ser revisados, por lo que primero deberíamos realizar un análisis global y luego pensar en la ración más adecuada.

Ramiro Fernández Vuelta – Jefe de producto de rumiantes de leche en De Heus Nutrición Animal

 

 

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