Enfermedades emergentes, nutrición como medicina preventiva
Preparar al animal hoy para afrontar los desafíos sanitarios de mañana
El panorama sanitario de la ganadería está cambiando. El cambio climático, la expansión de vectores y la movilidad de animales favorecen la aparición y propagación de enfermedades emergentes que plantean nuevos retos a nuestras explotaciones. A enfermedades como la EHE, la Lengua Azul y la Dermatosis Nodular Contagiosa se suma ahora el virus Shamonda, ya detectado en España. Una nueva señal de que debemos prepararnos para convivir con un escenario epidemiológico cada vez más dinámico.
Del patógeno al hospedador: la nutrición como aliada
Cuando hablamos de enfermedades infecciosas, solemos centrarnos en el agente patógeno y en cómo combatirlo. Sin embargo, el estado nutricional del animal también condiciona su capacidad para responder frente a una infección.
La inmunidad no es gratuita. Activar las defensas requiere energía, proteína, aminoácidos, vitaminas y minerales. Cuando existen déficits nutricionales, la respuesta inmunitaria puede verse comprometida y la recuperación resultar más difícil.
El zinc, el selenio, el cobre y las vitaminas A y E desempeñan funciones esenciales en la integridad de las barreras naturales, el funcionamiento de las células inmunitarias y el control del estrés oxidativo. Asimismo, mantener una adecuada salud ruminal e intestinal contribuye al equilibrio metabólico y a la capacidad defensiva del organismo.
Anticiparse es la clave
Destete, transporte, periparto o estrés térmico son momentos de especial vulnerabilidad. En estas etapas, una nutrición adaptada permite proporcionar al animal las herramientas necesarias para afrontar mejor los desafíos sanitarios.
La nutrición no sustituye a las vacunas, los tratamientos veterinarios ni la bioseguridad, pero debe formar parte integral de cualquier estrategia preventiva.
No podemos evitar la aparición de todos los patógenos, pero sí podemos preparar al hospedador para responder mejor frente a ellos.
En De Heus apostamos por una visión integral de la salud animal: aprender a convivir con las enfermedades emergentes significa también anticiparse, reforzar las defensas y construir animales más resilientes. Porque una nutrición adecuada no evita todas las enfermedades, pero puede marcar la diferencia en cómo las afrontamos.