La calidad de los pollos de engorde empieza en la nutrición de las reproductoras.

16 junio 2020

A principios de 2019, De Heus inició un extenso estudio científico a largo plazo sobre cómo influye la nutrición de las gallinas reproductoras en la calidad de los pollitos. Los resultados indican que la óptima calidad de las crías ya comienza durante la formación del huevo y el embrión en la gallina, por lo que su estado corporal y su nutrición juegan un papel clave.

Diferentes tipos de reservas corporales

Las investigaciones han demostrado que las reproductoras de pollos de engorde jóvenes utilizan una parte significativa de sus reservas corporales para poner un huevo. Por lo tanto, es importante que acumulen reservas suficientes al final del período de cría y que además lo hagan en un equilibrio adecuado, de lo contrario, esto podrá tener un impacto negativo en la calidad del pollito.

El estudio analizó los efectos de la composición corporal (= reservas) de las reproductoras de pollos de engorde y su peso corporal sobre la composición del huevo a incubar y la calidad del pollito. El objetivo del estudio fue obtener gallinas con diferentes composiciones corporales al final del período de cría mediante la aplicación de diferentes estrategias de alimentación. Para ello, durante el período de cría se establecieron diversas bases para el período de producción y, por lo tanto, para el resto del estudio.

Variaciones en el peso corporal

Las hembras reproductoras de pollos de engorde llegaron a la granja de investigación cuando tenían un día de edad, para después ser criadas de acuerdo con diferentes curvas de peso. Durante el período de cría, un grupo siguió la curva de crecimiento recomendada en la actualidad. El propósito en este caso era generar el peso estándar deseado de acuerdo con la práctica habitual.

El segundo grupo siguió una curva de crecimiento más alta y tenía como objetivo ser, en promedio, un 15% más pesado al final del período de cría. Los resultados del ensayo muestran que se logró el objetivo deseado. Este segundo grupo de gallinas pesaba en promedio 400 gramos más al final del período de cría. Alcanzaron un mayor peso al acumular un 30% más de grasa corporal y un 14% de proteína corporal adicional, entre otros factores. Las diferencias de peso corporal se mantuvieron hasta el final del período de producción. En promedio, las gallinas del segundo grupo pesaron 560 gramos más a las 60 semanas (+ 14,4%).

Variaciones en la composición corporal

Un segundo objetivo fue obtener gallinas madres con diferentes composiciones corporales dentro de las mismas curvas de crecimiento. Es decir, dentro de la curva de crecimiento estándar, se permitió a las gallinas madres acumular más grasa o proteína, pero no se les permitió diferir en peso. El mismo criterio se aplicó a la curva de mayor crecimiento. La variación en la composición corporal se logró proporcionándoles alimentos con diferentes proporciones de energía y proteína. Los resultados del ensayo muestran que, al variar el contenido de energía y la proporción de proteínas, podemos variar la composición corporal de las gallinas. Dado un crecimiento semanal y un peso corporal idénticos, las gallinas podían llegar a tener hasta un 25% más de grasa corporal al final del período de cría. Esta variación en la composición corporal se mantuvo durante todo el período de producción.

Gallinas de peso variable, figura 1.png

Los siguientes pasos del estudio

En consecuencia, es posible cambiar la composición corporal de las gallinas en función de las estrategias de alimentación. En la granja de investigación teníamos diferentes grupos de gallinas madres de diferente peso por un lado, y por otro lado gallinas con un mayor contenido de grasa corporal (ver Figura 1) y una disminución del contenido de proteínas corporales (= músculo).

Implicaciones para los pollitos

Durante la fase de producción se investigaron los efectos sobre la composición del huevo a incubar y/o la calidad del pollito. La calidad y composición del huevo a incubar se analizaron cada semana. Los huevos se incubaron cada tres o cuatro semanas, por lo que se puntuaron la fertilización, la incubabilidad, el desarrollo del embrión y la calidad del pollito en el momento de la eclosión.

Los huevos fueron incubados por gallinas de diferentes edades, de modo que el estudio tuvo en cuenta debidamente las diferentes fases de producción, ya que es posible que las gallinas jóvenes respondan de manera diferente a las estrategias de alimentación en comparación con las gallinas con más edad y esto, a su vez, puede afectar la calidad del pollito. Las crías se ubicaron después en nuestra granja de investigación de pollos de engorde, donde se midió su rendimiento técnico y rendimiento de sacrificio.

Aplicación en la práctica real

Todas las mediciones y el seguimiento de las crías se completaron a mediados de 2020 y, en consecuencia, también concluyó la mayor parte del estudio. Gracias a los resultados obtenidos, podemos ajustar la nutrición durante los períodos de cría y producción, de forma que tanto la gallina madre como la cría se alimenten de manera óptima. Solo así podemos asegurar una alta calidad para los pollitos y un arranque efectivo de la fase de engorde para las crías de las reproductoras alimentadas por De Heus.


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